Cubos de agua helada

24.08.2014 | Opinión

Cada día tropiezo en la prensa con la foto de una celebridad, o varias, echándose un cubo de agua helada buy levitra canada por la cabeza. Son imágenes extraídas de una campaña contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) para concienciar al mundo sobre esta enfermedad neurodegenerativa y recaudar fondos para combatirla.

Dicha campaña funciona como sigue: una celebridad es invitada a darse el gélido remojón, grabarlo y colgarlo en las redes sociales. Luego nomina a otra celebridad para que haga lo propio. Y si esta se niega, como hizo Obama, se le pide un donativo en metálico.

La celebridad –lo he dicho tantas veces que temo aburrir al lector más fiel– es hoy la moneda más fuerte. Tanta celebridad tienes, tanto vales. Por eso la presencia de eiaculazioni precoce rimedi cialis “celebrities” es bienvenida en campañas benéficas, teles basura, revistas rosas o, incluso, presentaciones de libros. Es tanto el papanatismo de la sociedad que la presencia de un famoso parece dar a cualquier memez un aire rutilante. No estoy diciendo con ello que la bienintencionada campaña contra el ELA sea una memez. Digo sólo que recurre a trucos de “reality show”.

Por lo demás, mi opinión sobre esta campaña no difiere mucho kamagra de la que tenía acerca de las cuestaciones del cáncer o del Domund. Ciertas iniciativas no deberían confiarse a la caridad particular, sino estar integradas en los programas estatales. Añadiré que sin duda los enfermos de ELA se beneficiarán de esta campaña. Pero, a mi modo de ver, más ganarán los famosos: con ella aumentarán su cotización en la bolsa de la celebridad.

Entre los participantes en levitra oral jelly online esta iniciativa hay magnates de la electrónica, como Mark Zuckerberg o Bill Gates (que por cierto ya no cheap generic levitra soft tiene edad para sobresaltos: su granito de arena contra la esclerosis podía haberle costado un infarto). Pero dominan las lagartas tipo Britney Spears o Lady Gaga, capaces de todo para saciar su afán de notoriedad, ya sea exhibirse en celo sobre la escena o vestirse a diario de árbol de Navidad. Se dicen cantantes, pero se dedican a la búsqueda insomne generic ed medium set online de la “photo opportunity”. Son adictas a eso, parásitas de la imagen, garrapatas de lo icónico. Les da igual fotografiarse masturbándose que con huerfanitos de cualquier hambruna. Saben que su carrera no se construye ya a base de buena música, sino con apariciones en los medios. Cuantas más y viagra side effects más cretinas, mejor.

Dicho esto, no negaré que viagra esta campaña aporta una novedad de interés: combina el rostro del famoso (que suele cuidar y controlar su imagen) con un estilo vejatorio propio de “Jackass”. O sea, cheap generic kamagra oral jelly orange en lugar de hacerle repetir un lema buenista con rostro grave, le tortura levemente en público. No está mal levitra side effects pensado. A los que sufrimos empacho por la vacua omnipresencia de las celebridades, la idea de congelarlas ya nos complace. Y a quienes las idolatran, y por tanto las envidian y odian secretamente, tampoco les parecerá mal verlas sufrir un poco.

 

Publicado en “La Vanguardia” el 24 de agosto de 2014)