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Osonament. Centro Médico Psicopedagógico de Osona
Arquitectos: Jordi Comas y Anna Pont
Ubicación: Vic. Calle J.M. Selva, 2.

Osonament es un edificio que integra servicios para personas con problemas de salud mental y adicciones. También atiende a sintecho y ofrece tratamientos de logopedia. De hecho, funciona como un taller de recuperación y reinserción laboral. Es decir, como un nuevo modelo asistencial en los ámbitos de lo sanitario, lo laboral y lo social. Tanta integración podría haber propiciado un equipamiento caótico. Pero los arquitectos Jordi Comas y Anna Pont dialogaron durante dos años con profesionales y usuarios, anteriormente desperdigados en otras instituciones, procesaron todas sus necesidades y han edificado un centro eficiente y acogedor.
Comas y Pont trabajaron con varios objetivos. Entre ellos, lograr un edificio que facilitara una mejora de la atención, que tuviera una escala doméstica (no hospitalaria), que fuera sostenible en términos medioambientales y, además, barato (1.100 euros el metro cuadrado). Puede afirmarse que han alcanzado sobradamente sus objetivos. Tanto es así que sus usuarios, una vez completada la recuperación, se resisten a abandonarlo. 
Este equipamiento es una agregación de pabellones de hechura y anchura constantes y longitud y altura variables, separados por huertos y pequeños jardines. Todos son de planta rectangular, están construidos mediante una sucesión de pórticos metálicos con crujía de 6 metros, y cubiertos con bóveda de cañón ligera, hecha de chapa modulada y varias capas aislantes. A vista de pájaro, se aprecia la disposición de los pabellones alrededor del de acceso, sobre ejes perpendiculares. En su interior, prima la transparencia. El perfil ondulante del edificio le confiere un plus de amabilidad, ausente en otros edificios de Comas y Pont, también apreciables, pero de líneas más cortantes, como el mercado de Manlleu.
Los cerramientos verticales de estos pabellones que configuran Osonament varían en función de su orientación. En fachadas que dan a sur se ha construido un porche de 1,5 metros de profundidad, con cortinaje corredero de pvc, que en invierno produce efecto invernadero –el aire caliente recogido se redistribuye por el edificio– y en verano se abre y genera agradables espacios intermedios con vegetación. En suma, este edificio se ideó para ayudar a sanar a sus usuarios. Y eso es lo que hace.

(Publicada en "La Vanguardia" el 3 de septiembre de 2018)

Foto Adrià Goula