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Habitar el aire

Arquitectos: Santiago Cirugeda y Recetas Urbanas

Ubicación. Madrid. Matadero, sala 11. Paseo de la Chopera, 14

Hay arquitectos proactivos. Hay arquitectos hiperactivos. Y luego ya viene el sevillano Santiago Cirugeda, que es lo siguiente: un torrente de innovadora energía arquitectónica al servicio del activismo social.
Su último proyecto ha podido verse durante el mes de junio en el Centro Internacional de Artes Vivas Naves Matadero, en Madrid. Se titula Habitar el aire y, a primera vista, podríamos describirlo como el cruce de una araña de Louise Bourgeois y un módulo espacial. Pero es otra cosa, claro. Es una casa en el aire, física y conceptualmente: un espacio elevado sin arrendatarios ni arrendadores, sin horarios, exploratorio. Cirugeda, conocido por su espíritu subversivo y su tenaz búsqueda de los resquicios legales, recibió el encargo de intervenir en la Nave 11 del Matadero. Se trataba de refrescar este espacio dedicado a las artes escénicas, ocasión que aprovechó para construir junto a colectivos de mujeres esta casa suspendida, también desde un punto de vista legal: en teoría, no está permitido colocar un uso residencial dentro de otro cultural. “El arte –dice Cirugeda, que se autodefine en este caso como un “ilegal administrativo”– es un escudo estupendo para hacer lo que no te permite la normativa urbanística”.
En la arquitectura de Cirugeda el elemento de lucha social es siempre prioritario. Sus obras son manifiestos inclusivos. Esta casa en el aire tiene una presencia impactante. Pero a un analista convencional sus 54 metros cuadrados quizás le parecerían un despropósito. Más que una obra unitaria esta casa en el aire parece un ensamblaje de materiales reciclados: las seis patas proceden de la estructura de un puente, buena parte de las ventanas de madera, reunidas en geométrico collage, estuvieron en obras anteriores, los muros laterales son de contrachapado y los cerramientos, en esta fase, son entre precarios e inexistentes. También a diferencia de la mayoría de las casas, esta es desmontable en una semana, cabe en un camión y, probablemente, se reconstruirá en otoño en un solar de la calle Bravo Murillo, convertida en centro de asistencia a mujeres. Lo cual parece garantizarle un futuro a esta obra de Cirugeda. Aunque habrá que ver las condiciones de su reubicación –difícilmente dispondrá de un espacio tan desahogado como este en el que se ha construido– y si conserva, además de su vocación guerrera, la impactante imagen que ha logrado en el Matadero.

(Publicada en "La Vanguardia" el 7 de julio de 2018)